Hacienda La Luna, modelo de urbanismo PDF E-mail
Escrito por Ambiente y Color   

El lugar donde se vive no se concibe sólo como un espacio donde se distribuye sala, comedor, baños, cocina, estudio y alcobas. Características del entorno que proporcionan facilidad de desplazamiento, zonas de entretenimiento y descanso, servicios públicos, herramientas de comunicación y contacto real con la naturaleza, en busca de una mejor calidad de vida, es la otra parte fundamental y necesaria de analizar cuando de comprar una casa se trata. De esta forma aparece una palabra clave en la actualidad de la construcción: urbanismo.


Los arquitectos Rogelio Flórez y Rafael Sandoval, constructores de Hacienda La Luna, un proyecto de 48 casas ubicadas en el municipio de Chía, vereda Bojacá, dicen que cuando se habla de urbanismo, “se refiere a la forma exterior de la creación arquitectónica, que no es de exclusivo planteamiento de arquitectos, urbanistas e ingenieros, sino la concreción de cómo nos concebimos en sociedad, en beneficio de la comunidad”.

De allí parte el hecho de que la forma urbana tiene un rol preponderante en las políticas de desarrollo, pero no sólo entendido éste como actividad económica, en la cual definitivamente lo tiene, sino también en el desarrollo social y las actividades familiares, culturales y recreativas.

El espacio urbano debe permitir al ciudadano experimentar expansión y contracción en su entorno, de ahí la importancia de que haya coherencia en los espacios comunes que lo conforman. Por eso, los arquitectos líderes del Consorcio Inversiones Hacienda La Luna, explican que “la forma urbana debe tener un lenguaje lo suficientemente claro y enviar un mensaje sin lugar a equívocos. Por ejemplo, si un andén, vía pública de uso peatonal, está conformado de tal manera que invite a su uso vehicular, pues la gente pasará sus automóviles por allí; y si a la vez la idea urbanística no provee estacionamientos al conductor, entonces ¿dónde se espera que éstos parqueen? De esta forma, las soluciones urbanas deben ser integrales porque de otra manera el ciudadano usará el espacio como a bien pueda”.

Más espacio libre

Después de esta pequeña explicación sobre urbanismo, resulta fundamental descubrir cómo lo lograron los constructores de Hacienda La Luna. En primer lugar, los arquitectos dicen que la proporción de espacio libre en el proyecto es del 75%: “para lograr esto se recurre a verticalizar el volumen que compone la casa y que los más de 320 metros cuadrados de área no sean ocupados en toda su extensión, sino por lo menos unos 170 de ellos, dejando libre el resto”. Esta distribución da en la sumatoria de áreas privadas algo así como un 33% ocupado y el resto libre. Esta última se aumenta mucho más al sumársele las zonas comunes.

   

 


Asimismo, el proyecto está concebido con dos tipos de circulaciones, vehicular y peatonal, que no se interceptan entre sí, pues las primeras van al centro del proyecto, entre los predios, y las segundas van perimetrales al predio de mayor extensión, creando un circuito (paseo reforestado), en el cual, cada vez que se enfrenta con una vía para carros, tiene como remate una plazoleta.

Dentro del urbanismo, el concepto de bienestar tiene un papel protagónico, de ahí que en la planeación de una ciudad o un proyecto de construcción, se habiliten áreas para descansar, hacer deporte y tener contacto con la naturaleza.

En Hacienda La Luna se le ha dedicado un gran espacio a las zonas comunes de entretenimiento, las cuales son conectadas por los recorridos peatonales. Por eso, el acceso al club house, zonas húmedas (sauna, baño turco, jacuzzi), piscina cubierta climatizada, baños y cocineta, está muy cerca a todos los habitantes del proyecto que deseen un poco de descanso.

Contar con una cancha para la práctica de múltiples deportes, otra para jugar tenis en polvo de ladrillo, dos jaulas para practicar golf y un gran parque infantil, ponen la cuota saludable en la obra del Consorcio Inversiones La Luna.

A la anterior lista de zonas comunes destinadas al entretenimiento, como parte fundamental una planeación urbanística, se suma la construcción de un salón de reuniones para 150 personas, dotado con los espacios necesarios para tener un encuentro de tipo social.

Pero ahí no termina todo. Uno de los factores más importantes para tener una verdadera sensación de bienestar consiste en involucrar el medio ambiente dentro de algo que pareciera sólo tendría espacio para brindar calidad de vida por medio de las construcciones en concreto.
 
Hacienda La Luna cuenta con 5.565 metros cuadrados de zonas verdes, por los cuales se distribuyen 5.000 árboles nativos y frutales y 650 metros lineales de recorridos peatonales con un sendero ecológico de adoquines, para uso exclusivo de triciclos y bicicletas, además de ser un camino especial si hacer caminatas es lo que se desea. Flórez y Sandoval cuentan que dentro del desarrollo urbano aprovecharon para reforestar el 50% del terreno, con el fin de respirar más aire limpio: “es como vivir dentro de un jardín”.

Otro tema fundamental del urbanismo tiene que ver con el manejo de los servicios públicos. En este proyecto, las redes eléctricas y telefónicas son subterráneas y no inundan el espacio aéreo, guardando una estética arquitectónica, muy escasa en las grandes ciudades del país.

La cercanía a un municipio de gran proyección y valorización como Chía, además de tener dentro de sus alrededores varios centros comerciales, hospitales, gimnasios, colegios y universidades hacen de Hacienda La luna un proyecto estructurado con un gran enfoque de planeación urbanística fuera de la ciudad, pero muy cerca de ella.

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